VASCOS EN EL OESTE BONAERENSE

II - Un bertsolari Vasco en las Pampas

Por Alberto E. Azcona

Cuando Pello Mari Otaño llegó a este lugar perdido en la inmensidad de las pampas de Buenos Aires, Pehuajó era un pueblo de frontera, fundado 14 años antes, sobre la base de

un núcleo de pobladores, que se habían establecido en el paraje conocido como "Las Mellizas", probablemente a partir del año 1867, cuando la línea de la Frontera Oeste se avanza hasta el Médano de la Estaca (hoy partido de Carlos Casares), con eje en el Fuerte General Paz. Al comenzar la década de los años 7O, este asentamiento había adquirido cierta importancia, puesto que un decreto provincial del año 1871 alude a la existencia de vecinos en esa zona, a efectos de reservar -fuera todavía de la línea de frontera- los terrenos necesarios para la fundación de un pueblo.-

En esta década de 187O, se producen acontecimientos muy importantes para la vida del joven vasco Pedro Mari Otaño, -nacido en 1857- tanto en su tierra natal, donde se desató la segunda guerra carlista, en la que un pueblo antiquísimo luchaba por sus fueros; como en las tierras vírgenes del Oeste Bonaerense, en las que algunos aventurados pobladores pugnaban precisamente para formar un pueblo nuevo.-

Dos batallas y dos campañas militares se registran en nuestro país para esa época, cuyos efectos tienen mucho que ver con la naciente comunidad de "Las Mellizas".- En las inmediaciones de una laguna llamada "Cabeza de Buey" (hoy Bolivar), tiene lugar en 1872 la batalla de San Carlos, donde se enfrentan las fuerzas nacionales contra un verdadero ejército de 4OOO indios al mando de Calfucurá, seguido por Namuncurá, Pincén y otros bravos. En esta batalla, que es una de las más importantes que se hayan librado con los indios en ambas Amáricas, resultó vencido Calfucurá y quebrado, pero no destruído, el poder guerrero de los indios que actuaban en esta zona.-

La otra es la batalla de La Verde, que se produce en 1874, con motivo de una revolución que conmovió a todo el país . Hombres de Las Mellizas participaron en la lucha, ya sea con las tropas nacionales o las revolucionarias.- La primera de las campañas militares que repercutió profundamente en la zona de Las Mellizas, fue casi una consecuencia de aquellas dos batallas: con la de San Carlos se debilitó el poder de los indios, y en La Verde se consolidó la presidencia de Avellaneda. Su Ministro de la Guerra, Don Adolfo Alsina, pudo ejecutar su plan de población del Desierto, y avanzar la Frontera Oeste hasta la línea Italó . Trenque Lauquen - Guaminí . Carhué - Puán. Las Mellizas quedó ahora dentro de la frontera real y comenzó a trabajar y crecer con un ritmo asombroso.-

La segunda campaña militar, que eliminó las fronteras internas dentro del territorio nacional, fue conducida por el general Don Julio Argentino Roca en los años 1879/8O. Se produce, entonces, una de las situaciones más favorables para atraer la inmigración de que se tenga memoria en los anales de la República Argentina y del mundo.-

Ahora el asentamiento de Las Mellizas dejó de ser una peligrosa avanzada en los confines de la Frontera Oeste, y los esforzados inmigrantes comienzan a consustanciarse con los primeros pobladores. El pueblo incipiente recibe su bautismo público con los decretos del 3 de julio de 1883, dictados por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Dardo Rocha. El capitán Dardo Rocha, héroe del combate de Pehuajó en la guerra del Paraguay, realizó como gobernador una de sus más preciadas obras de gobierno, al impulsar la creación del nuevo pueblo en el lugar que conocía por haber visitado personalmente "Las Mellizas" en el año 1881. Para esa visita, el Dr. Dardo Rocha viajó en el tren del Ferrocarril del Oeste hasta la terminal, que desde 1877 estaba en Bragado, y luego en galera, cambiando caballos en Nueve de Julio.-

Por iniciativa de Don Rafael Hernández, la nomenclatura de las calles y plazas del nuevo pueblo de Pehuajó, se efectuó en base a los nombres de poetas y escritores. Y este importante acto cultural no sólo fue aceptado con orgullo por los habitantes de Pehuajó, sino que parece haber signado desde el inicio a la comunidad pehuajense, para el respeto a los hombres de letras y a las más altas expresiones de la cultura.-

Las pampas se ofrecen ahora como una enorme extensión de campo argentino, pacífico y feraz, que asegura un santuario para todos los hombres de buena voluntad que quieran venir a trabajar, vivir en paz, formar familias y realizarse, en suma, como personas. Estas posibilidades por un lado y por otras las fuerzas o condiciones que los empujan a emigrar de sus países de origen, se conjugan para que, aquí en la Argentina, y en especial en los campos bonaerenses, se produzca una inmigración que supera en número a los hijos del país. Y esa gran corriente inmigratoria se vuelca como una levadura sobre el componente hispanoamericano, a tal punto que ese fenómeno poblacional se transforma en una fase tipificante de nuestra identidad nacional.-

Los que vinieron a poblar no eran aquí extranjeros o extraños, pues bajo el poderoso influjo del medio y la experiencia histórica común de la vida de frontera, fueron todos argentinos y, en el caso de nuestra Patria Chica, pehuajenses.- En estas épocas liminares se establece la familia Otaño en Pehuajó, y adapta los modelos europeos, con una gran velocidad de trasmutación, hacia una nacionalidad distinta y definida. Es un proceso dinámico de argentinización con una gran movilidad social y económica, en un ambiente que favorece la solidaridad y la libertad, como también la igualdad de oportunidades.-

Es que el poeta laureado vasco Don Pedro Mari Otaño había llegado con su esposa y los primeros hijitos al pueblo de Pehuajó, en plena etapa poblacional y nacionalizante. Llega como otros miles de inmigrantes, prácticamente de incógnito, en parte debido a su extremada reserva y la excesiva modestia que sus admiradores le reprochaban,-

En ese ambiente de frontera nace el 20 de setiembre de 1989 su hija María Teresa, crece con sus hermanos y se aplica intensamente al estudio, absorbiendo con fervor todas las manifestaciones de cultura que llegan a su alcance. Para poder evaluar la situación que ocupaba y ocupa en la literatura vasca Pedro Mari Otaño, resulta conveniente un examen de la naturaleza y características de esa literatura, no muy conocida en general.-

En las diversas manifestaciones de la literatura vasca ocupa un lugar predominante la poesía, pues no se ha dicho acaso que el vasco es un pueblo que canta y baila en ambos lados del Pirineo? Un precursor de esa poesía fue Bernardo Dechepare, en el siglo XVI. En el siglo XVII adquieren fama las historias, refranes y poemas de Arnaldo Oihenart, de Zuberoa. En el siglo XIX se destacan dos grandes poetas populares: Etchahun, también de Zuberoa y Juan Bautista Elissamburu, de Sara (Laburdi), cuya canción "Nere Echea" (Mi Casa) goza de justa popularidad entre los vascos.-

Vilinch, de San Sebastián, Iturriaga, de Hernani. José María Iparraguirre, de Villarreal de Urrechua (Guipuzcoa). gozan de nombradía imperecedera. En especial Iparraguirre, que es el autor del "Gernikako Arbola", entre otras composiciones. Cabe citar también a Felipe Arrese y Beitía y a Emeterio Arrese, este último amigo de Pedro Mari Otaño.-

Algunos de esos poetas vascos son "cantores letrados", como diría Martin Fierro, mientras que otros son improvisadores populares, que usan el lenguaje común del pueblo y siguen ritmos también populares y a veces muy antiguos. Entre estos últimos podemos mencionar a Xenpelar, Txirrita. Pello Errota, Uriarte. Pedro Amezketarra y a Enbeita, a quien nuestro Leopoldo Lugones dirigió una salutación en verso, que aquel contestó en hermosos versos a la manera de los "bertsolaris".

Estos "bertsolaris", improvisadores que cantaban de contra punto, son muy parecidos, según Martinez Estrada, al "Martin Fierro" de nuestro José Hernández, que es como un juglar o bardo que canta, improvisa y contiende en las payadas con otros cantores.-

Pedro Mari Otaño provenía, precisamente, de una familia de "bertsolaris" muy renombrada en Guipuzcoa. Nació el 26 de enero de 1857, mellizo con su hermana María Josefa, en Zizurquil, Guipuzcoa, y casó en San Sebastián con la madre de María Teresa, Doña María Magdalena Alberdi.-

Los abuelos paternos de María Teresa eran Don Juan Pedro Otaño y Doña Juana Bautista Barriola; y sus bisabuelos Don Pedro Mari Otaño (llamado "Errekalde Zarra") y Doña Micaela Lasa, ambos bertsolaris. El hermano del bisabuelo, Don José Bernardo Otaño, era también bertsolari de renombre.-

Los Otaño de Errecalde constituían -dice Antonio Zavala en "Bosquejo de la Historia del Bertsolarismo", San Sebastián, 1964- una nueva generación de "bertsolaris", que surge al terminar la segunda guerra carlista (1976).-

De "Errekalde Zarra", conocemos poco -agrega Zavala- pero se conservan bastantes estrofas que él cantó en sitios públicos, recopilados por su pariente el sacerdote R.P. José Loinaz Otaño.-

Sobre Pedro Mari Otaño, el padre de María Teresa, dice el mismo autor que el más joven de los Otaño trae al bersolarismo algo nuevo, una modalidad y un espíritu distintos. Y la esencia de la innovación consiste en que él tiene una atención refleja y conciente hacia lo bello, hacia lo que comunmente se llama poeía. Y eso supo hacerlo sin apartarse del espíritu del pueblo. Por eso -concluye- Pedro Mari gusta a todos, al pueblo iletrado y al hombre culto, que lo encuentra más cerca y más asequible que a los demás bertsolaris.-

No es extraño, pues, que haya muchos, incluso bertsolaris, que lo consideren como a maestro de bersolarismo.-

Cuando salió del caserío natal, en una escena que Maria Teresa conocía por tradición familiar y contaba con emoción, todavía mostraba el clásico estilo "bertsolari" popular, improvisado, coloquial, referido a lo cotidiano, con la típica mordacidad o ironía de esas composiciones propias de la literatura oral. Cantó así su despedida:

Agur, nere osaba

ta nere aidiak

Berritz etorzen ba-naiz

ez itzi atiak.

María Teresa Otaño de Moujan, hija, nieta y biznieta de bersolaris, trató de adentrarse en el sentido y la belleza cantada de estos versos. Y personalmente tradujo así:

Adios, mi tío

y mis parientes

Si de nuevo yo vuelvo

no me cerréis las puertas.

Si de niña María Teresa hablaba el "euskera", lo habría olvidado con el tiempo, pero lo cierto es que según ella misma me contó, solía venir desde La Plata a Buenos Aires, para practicar euskera en las clases del Centro Laurak Bat.-

No escapaba a la fina percepción de María Teresa que en la entraña poética del bertsolari, comenzaban a producirse cambios y experiencias, a las que él reacciona con un estilo que en lenguaje cultivado no pierde su entraña popular, aunque los contenidos. imágenes y sentimientos trasmitidos parecen elevarse en búsqueda de la belleza y de la perdurabilidad de sus creaciones.-

Otro momento que María Teresa sentía y rememoraba como propio, fue el de la partida en el barco hacia la América, como lo habrán sentido los ascendientes inmigrantes de muchos de nosotros. En el puerto de embarque concurren a despedirlo muchos amigos, bertsolaris y hasta diputados de San Sebastián. Algunos admiradores piden a los diputados que no dejen al poeta irse de su tierra. El caso es que los amigos bertsolaris le cantan una despedida y Pedro Mari, por la congoja, no les puede responder.-

Dos años después, produce esta composición, que presento con su traducción al lado, verso a verso, tal como me la envió en su momento por carta María Teresa, que pensaba -no sin razón, debo decir- que el tesoro tan preciado de los versos de su padre y su propia traducción, quedaba en buenas manos.-

A G U R

Agur, orain bi urte Adiós, ahora dos años

Esan ziruziten Ellos me decían

Agur kantaridiya Adios, cantando

Erantzun nizuten Rsponder yo debía

Agur aek ezditut Adiós a ellos no podía expresar

Biotzetik usten La congoja de mi corazón

Ai! bazeundete zulo Ay! Si hubieran podido

batetik ikusten Escudriñar

Nere animak nola Cómo mi alma

Agurtzen zaitusten Decíales Adiós.

A principios del año 1898, radicado Pedro Mari en la Argentina, fue presentado al prestigioso Centro Laurak Bat de Buenos Aires, por el señor Juan S. Jaca. En virtud del artículo 2 del mandato estatutario del Centro Laurak Bat, se dispuso en la asamblea realizada en el año 1877, fundar escuelas de primera y segunda enseñanza donde se estudiara el euskera.-

En 1904 ese Centro creó una cátedra de euskera. A partir de 1906 comenzó un curso de idioma vasco en la Escuela Superior de Comercio de la Nación, bajo la dirección del ex- residente pehuajense Sr. Pedro Mari Otaño y Barriola, quien a su vez dictaba la cátedra del Laurak Bat.-

Para fines del siglo XIX, comienzan a publicarse en el periódico "La Baskonia" de Buenos Aires. versos de Pedro Mari Otaño, fechados en Pehuajó, como el poema "Laztana edo musurik onena", del 23 de febrero de 1899, en el que canta recuerdos de amor a su madre.-

En el mismo año 1899 el poeta vasco en Pehuajó, Pedro Mari Otaño, publica una composición famosa entre los vascos radicados en la América y en la propia Euskalerría.-

La traducción que ahora se ofrece es la más autorizada e incontestable, por que fue facilitada a quien os habla, en prueba de estimación y estímulo, por su propia hija, Doña María Teresa Otaño de Mouján, con esta explicación: el poeta soñó siempre con su Euzkalerriko maitea, la tierra amada y distante:

GU TA GUTARRAK

Zer da Euskera, nor da euskaldunak,

zeiñ, ta nongotarrak dira?

Galdezka daude atzerritarrak

alde ontara begira,

mundu gustyan bere berdiñik

ez duben Euskal errira.

Eziñ ikusi gaituste ondo,

irten gautezen argira,

iñork mantxarik sortu ez dezan

gure jatorri garbira

-------------------

El euskera, qué es?

los baskos, quiénes son?

quienes? de dónde fueron?

pregunta el extranjero

mirando aquel rincón.

No hay en el mundo entero

como Euzkadi otro igual,

Al pueblo que venero - lo hizo Dios

inmortal.

Sin manchas ha nacido

puro y noble a la luz,

y así se ha mantenido

nos ampara la cruz.-

----------------

"Gu ta gutarrak" se publicó en La Baskonia el 3O de mayo de 1899, y luego en los libros "Alkar" y "Pedro Mari Otaño'ren Bertsoak".-

En el año 1900 la actividad creadora de Pedro Mari Otaño es muy intensa. Su producción poética tiene inmensa repercusión en la República Argentina y en el País Vasco.-

El 2 de enero de 1900, fechado en Pehuajó, aparece en "La Baskonia" con importantes titulares su "Aita Semeak", y al mes siguiente, el 8 de febrero de 1900 se estrena en el desaparecido teatro Victoria de Buenos Aires, la ópera vasca en tres actos titulada "Artzai Mutilla" (Muchacho pastor de ovejas). con letra de Pedro Mari Otaño y música del maestro Ortiz de San Pelayo.-

El eminente crítico teatral Profesor Don Juan José de Urquiza dice que esta ópera tuvo rotundo éxito y agrega que el "bertsolari" Otaño se destaca por su intensa labor cumplida principalmente en Pehuajó.-

Los diarios de la época, "La Nación", "La Prensa", "El País" y "El Correo Español"! comentan favorablemente la obra y en especial ponderan la enjundia poética de Otaño.-

Para entonces, ya se considera en todas partes a Otaño como un poeta mayor de las letras éuskaras y la evolución de su genio poético se comienza a señalar con claridad. Dice Luis Jaiskibel que el de Otaño es un caso único, pues no se trata de un bardo, sino de un verdadero escritor en vascuence. Y agrega que su euskera es claro, esencialmente popular. Explica que Otaño trata de no separar al idioma del pueblo, "del verdadero elemento llamado a sostenerlo".-

Continúa la obra de Pedro Mari Otaño, con producciones famosas como "Anaitasuna", "Amacho Laztana", y El Arbol de Guernica. Cuando fallece, en mayo de 1910 sus familiares, amigos y admiradores lo despiden con tristeza. En la plaza de Zizurkil (Guipuzcoa), junto a la iglesia, se erigió un busto en honor de Pedro Mari Otaño.-

La experiencia de Pedro Mari Otaño en la República Argentina y especialmente en Pehuajó, dejó profundas huellas en la poesía euskara que él cultivó y animó hasta el sacrificio. Llevó sus contenidos poéticos hacia la belleza y la perduración, hasta cumbres que los hacen asequibles a todos los hombres sin distición de nacionalidades. En sus temas campean los conceptos de libertad. amor, amistad, hermandad y patriotismo, que constituyen un motivo recurrente en sus versos y en su alma. Son expresiones, además, de su experiencia de vida en las pampas del Oeste Bonaerense.

- - - - - - - - -