El 3O de octubre de 192O anunciaba el diario "La Baskonia" la llegada a Buenos Aires del vapor correo "Infanta Isabel de Borbón", con una nutrida lista de pasajeros vascos, entre ellos, mi abuelo Antonio Azcona de regreso de su habitual temporada en San Sebastián. Las noticias dicen que en esos días falleció en San Sebastián, don Francisco de Olariaga, hacendado de Maipú, relación de mi abuelo, que tal vez lo alcanzó a salu- dar, cumplido al extremo como era, en la bella Donostia que todos los años lo atraía como un imán.-

Y mientras don Antonio Azcona llegaba sano y salvo de uno de sus viajes al país vasco, pudo leer en el mismo día la noticia del fallecimiento en La Plata de su amigo, el famoso co- misario Luis Aldaz, "Gorra Colorada", con quien combatieron jun- tos en la batalla de La Verde, casi cincuenta años antes, en los pagos del fortín 25 de Mayo...; pero esa es otra historia, que ya contaremos.-

Poco días después de la llegada de mi abuelo en el "Infanta Isabel de Borbón", ya entrado el verano, lo que suponía a mi abuelo instalado en su casona de Pehuajó, llegan noticias, que a todos consternaron en la sociedad pehuajense, sobre el naufragio del "Santa Isabel" en las costas gallegas. Este buque se disponía trasbordar pasajeros del "Victoria Eugenia", que los conduciría a Buenos Aires. Entre los muchos anunciados como desaparecidos, figuraban varias personas conocidas de Pehuajó: Ignacio y Juana Eseberri, Oscar y Armando Mallabia Barrena, José Ugalde, Aurelia Ureta, Alejandra Arenaza Orueta...

El naufragio se produjo a la entrada de la vía de Arosa. El sábado 31 de enero de 1921 había estado el "Santa Isabel" en La Coruña, de donde zarpó a las cuatro de la tarde. A las 14.40 hs. de la tarde siguiente (Domingo), se recibió el aviso telefóni co del naufragio, desde Villagarcía (Galicia). Es decir que el siniestro ocurrió a la entrada de la vía de Arosa, a causa de una extensa vía de agua que se le abrió en el casco, debido al fuerte temporal que azotaba aquellas costas peligrosas, tumba de otros barcos como el "Capitán Cisneros".-

El hundimiento fue rapidísimo y es de imaginarse el cuadro de terror que imperaría en el barco cuando a la una y me- dia de la madrugada del domingo se envió un telerama pidiendo socorro, que en Finisterre se recibió, aunque algo confuso. Como a esa hora el pasaje dormía, la mayor parte pereció. Entre los primeros cadáveres identificados, hallábase el de una joven lla- mada María, que venía con su familia a la Argentina. Se trataba de la familia Mallabia Barrena, compuesta de siete personas. Ni una se salvó.-

Dicen que María Mallabia Barrena era alegre y animó el fin de año en el barco condenado. Era joven y hermosa, fuerte hija del caserío vasco, buena nadadora y animosa.Trató de llegar a la isla de Sálvora en la costa gallega, pero desapareció en el mar tenebroso y frío de enero, el "ilbeltza" (cielo negro) de los vascos.-

Adiós Maritxu Mallabia Barrena, que no llegaste a ser americana y viste morir tus esperanzas casi al mismo tiempo de florecer! Tu sangre euskalduna -sin duda RH negativa- nos faltó para construir la fuerte raza de los argentinos hijos de vascos. Aunque sí nos has alimentado el espíritu, porque todos los que eramos niños cuando nuestros padres recordaban el naufragio del "Santa Isabel", conservamos por los años de los años tu trance de muerte en el mar embravecido.-